domingo, 13 de febrero de 2011

MÁS DIVERTIDO DE LO QUE PARECÍA

Empecé a plantearme toda mi vida, el día que me desperté y sentí que no podía moverme de la cama. Parecía que una escoba se hubiera instalado en mi espalda. Sólo podía desplazarme a lo largo del colchón, con la cabeza clavada a la almohada y el tronco rígido.

Estuve postrado en aquella postura durante dos semanas. El médico de urgencias vino a verme para confirmarme el diagnóstico: sufría estrés laboral. Aquello me superó. ¡Sufría por un trabajo que hacía meses no tenía y ahora ni siquiera podía andar! Me recomendó reposo absoluto y no someterme a situaciones de presión.

Llegó un día en el que por fin las piernas empezaron a caminar de nuevo. Salí al mundo y continúe la búsqueda de trabajo. Cuando una mañana, compré el periódico del barrio y un anuncio me llamó la atención. Un viaje hacía el pasado, marcará las claves de tu futuro incierto. Haz este viaje astral de mi mano y te garantizo una nueva vida. Rania. Necesario previa cita, llamando al teléfono 693325814.

En ese momento, alucinado por la idea, pensé que aquella era una forma de salir de mi desesperada situación. Con el poco dinero que me quedaba, compraría una bola de cristal y disfrazado de pies a cabeza, me iría al Retiro a ganarme la vida como un brujo. ¡Poseído por el don de la adivinación!

Un muchacho se acercó a la mesita plegable que había plantado en una de las esquinas del parque y en la que puse un cartel parecido al anuncio de Rania. Conoce lo que nadie fue capaz de decirte antes a través de mi bola de cristal. Samuel.

El chico se sentó frente a mí y me preguntó cuánto le costaría saber su destino. Acordamos una tarifa básica. Despejaría sólo las dudas de su presente para conducirlo a las puertas de su futuro, le dije.

Las manos empezaron a temblarme y mis primeras palabras iban lanzadas al suelo. No me sentía capaz de mirar al chico a los ojos y contarle esa enorme mentira pero estaba arruinado y necesitaba dinero.

Sólo encontraba una salida, observarle, hablarle sin parar hasta despistarlo y que él mismo se fuera creyendo aquella farsa. - Veo que estás preocupado por algún asunto sentimental. Andas un poco triste por causa de algún amor pasado, conseguí decirle.  Él clavo sus ojos en mis manos y me respondió -  Sí es cierto, algo pasó.

Me desabroche el primer botón de la camisa, había superado el miedo a ser descubierto, mi imaginación iba despertándose. Todos hemos pasado por alguna ruptura de pareja pensé, seguiré por ahí. – Al parecer, estabas muy enamorado, parece que esta persona era importante para ti y ya no está en tu vida. Asintió con la cabeza. ¡Bien! me dije, de momento, puedo continuar y esto parece más divertido de lo que imaginaba. – ¿Qué ocurrió exactamente? ¿Una tercera persona entró en vuestra relación? El chico parecía empezar a incomodarse, se reclinó hacía mí y me dijo – Sí, alguien apareció. Nunca quise decirle que le fui infiel y ahora me estoy volviendo loco por haberlo hecho. En el fondo los amo a los dos, por favor dígame qué hacer.

Me quedé pensando qué decirle, qué responder para que siguiera por ese camino – No te preocupes muchacho, tu amante pronto desaparecerá. Has de volver al lado de tu pareja, es ella la dueña de tu corazón. Tragué saliva, se me escurrían los dedos pero él parecía no darse cuenta, estaba entregado y volvía a insistirme – No puedo hacer eso, amo a ese hombre, tanto como la amo a ella. Sin ninguno de los dos, podría sobrevivir, dígame de una vez qué hacer por favor.

Se echó a llorar desconsoladamente, la gente que pasaba cerca de allí, empezó a mirarnos. Seguí con mis manos pegadas a la bola, cuanto antes le dijera algo, antes se iría. Sólo quería el dinero y acabar con aquello – El está con otra persona, vuestra relación sería un fracaso. Acaba con él, tiene un pasado oscuro y nunca serías feliz. Eso es lo que tienes que hacer.

El chico seguía recostado en mi mesa plegable y empezó a emitir un sonido extraño, le temblaba el pulso y respiraba con mucha dificultad. – Estoy destrozado, me dijo. Debe ayudarme. No sé a quién recurrir.

Me desabroché el segundo botón de la camisa, vamos a acabar con esto pensé – Déjalo, veo en la bola que te esperan momentos muy buenos con tu pareja. Ella es muy especial, podrá ayudarte y a lo mejor tendréis hijos. Quiero decir, veo claramente que vais a tener dos hijos dentro de muy poco y serás muy feliz. El chico, me miró durante un instante y me dijo – Creo que me siento muy mal, no puedo respirar. En ese momento, cayó al suelo de golpe.

Le tuve que acompañar a la sala de urgencias de un centro de salud cercano. El médico interno me comentó que era un enfermo habitual del centro, sufría ficticios ataques de ansiedad continuamente y era habitual que cada mañana viniera acompañado por alguien diferente – No creo que sea un mal chico. Sufre estos ataques para intentar timar a los transeúntes del parque. En fin, inocentes a los que puede engatusar fácilmente para que lo acompañen y en un descuido dejarlos sin blanca. Espero que usted no sea uno de ellos pero tenga cuidado con sus bolsillos, me dijo aquel médico.

Al darse la vuelta, metí mi mano en el bolsillo de mi chaqueta y ya no tenía nada. Acababa de perder los últimos cincuenta euros del mes. Volví a casa andando, porque también me había robado el abono transporte.


3 comentarios:

  1. Ya sabes lo que opino de las bolitas de cristal, que al final cada uno es el que se labra su propio futuro y no sé laboralmente cuál será el tuyo pero sé que en el presente cada vez noto más dinámicos tus relatos, esta historia me ha hecho estar más enganchada de la suerte de Samuel y su cliente.

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  2. Yo estoy igual!! Me iba a comer la pantalla leyendo... que intriga!!! Se notan mucho más elaborados y con gancho, y eso es lo que gusta!!
    Muaka

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